La frase que descarté como motivación barata
La primera vez que escuché de Séneca fue por medio de una publicación de Facebook que decía: "No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho." En ese momento no le presté mucha atención, porque ese es el tipo de frases que circulan en redes sociales para promocionar life coaches o algún curso de un gurú de productividad.
El momento que cambió todo
No fue hasta años después, mientras asistía una conferencia de negocios, que escuché la frase en inglés: "It is not that we have a short time to live, but that we waste a great deal of it."
"No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho."
Esa frase me hizo detenerme y mirar con honestidad el camino que había escogido para mi vida. No porque fuera nueva, sino porque describía exactamente lo que estaba viviendo. En papel mi vida era ejemplar: tenía un currículum sólido, experiencia y metas claras. Pero en la práctica me había alejado cada vez más de lo que realmente quería: estudiar medicina, servir a mi comunidad e inspirar a otros a vivir una vida honrada y feliz.
Estaba ocupada, pero no avanzaba. Había confundido una agenda llena de compromisos con el progreso.
Mis amigos y familia habían dejado de preguntarme sobre mis sueños, no porque no les importara, sino porque con el tiempo habían asumido que me había rendido. Las llamadas con mis padres se volvieron monótonas. Siempre la misma pregunta: "¿Cuándo vas a aplicar a la facultad de medicina?" Y yo nunca tenía una respuesta concreta. La verdad es que tenía miedo de asumir el riesgo, de invertir todo y fallar. Así que seguía esperando el momento perfecto, convenciéndome de que necesitaba más tiempo, más dinero, más experiencia y más apoyo.
"El obstáculo nunca fueron los recursos. Era el miedo disfrazado de preparación."
Al reflexionar sobre esa etapa de mi vida, entiendo que el obstáculo nunca fueron los recursos. Era el miedo disfrazado de preparación. Y mientras yo esperaba el momento perfecto, la vida seguía avanzando sin mí.
El problema de admirar a los filósofos
Séneca no nos dice que la vida es injusta. Nos dice que somos nosotros quienes la desperdiciamos. Y eso, lejos de ser un insulto, es una invitación. Si el problema somos nosotros, entonces la solución también está en nosotros.
El problema de admirar a los filósofos es que ellos nunca tuvieron que elegir entre sus sueños y su estabilidad económica.
Séneca nació en una familia adinerada, acumuló una de las fortunas más grandes del Imperio Romano, y pasó años como tutor y consejero de emperadores romanos, incluyendo a Nerón. Tenía tiempo, dinero y acceso al poder en una medida que muy pocas personas en la historia han tenido. Cuando alguien así te dice que dejes de desperdiciar tu vida, la reacción más honesta es pensar que esa persona es un hipócrita. Y la verdad es que quienes piensan eso no están completamente equivocados.
"¿Cuál es el valor de un filósofo que vivió hace más de dos mil años?"
Cualquier persona con un pie en el mundo real se haría esa pregunta.
Vale la pena porque...
Porque a pesar de sus contradicciones, Séneca identificó un concepto de vida que vale la pena examinar. No nos habla desde el privilegio para recordarnos lo que no tenemos. Nos habla desde algo que todos compartimos: la experiencia de que la vida pasa rápido, y que si no la vivimos con intención, se escapa sin dejarnos nada que valga la pena recordar. Ese peso no distingue entre ricos y pobres, entre los que tienen todo resuelto y los que cargan con deudas, con familias y con responsabilidades que nunca eligieron del todo.
Después de dos mil años de haber enviado su famosa carta De Brevitate Vitae a su suegro Paulinus, su mensaje sigue resonando en todo el mundo. Sin importar las circunstancias en las que hayamos nacido, todos compartimos la experiencia humana.
Vivir una vida plena
Cuando leo los discursos de Séneca, me siento motivada a perseguir algo más grande que las rutinas del día a día. Sus palabras me invitan a soltar lo superficial y dedicar mi energía a algo que tenga valor real, algo que contribuya al bienestar de otros y que deje una huella positiva en el mundo.
"Forjar una vida plena no significa una vida sin dificultades. Significa una vida que elegimos con intención."
Forjar una vida plena no significa una vida sin dificultades. Significa una vida que elegimos con intención, una vida que nos exige y que, precisamente por eso, nos satisface.
Es en sus escritos donde Séneca nos invita a abandonar lo pasajero y construir algo que importe. Nos dice, en esencia, que dejemos de desperdiciar el tiempo que tenemos. Y esa invitación, aunque venga de alguien privilegiado, no ha perdido su fuerza. Por eso sus palabras siguen resonando de generación en generación.
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Hazel Ticas
Medical Student, Non-Profit Founder, & Author.
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